Sonrió al pensar en las maneras en que Dios me enseña principios básicos para mi crecimiento espiritual… Suelo no entenderlos completamente, cómo funcionan en mí, hasta que Él me demuestra el proceso de crecimiento con su creación, y ahí me cae la ficha: “¡Wow! ¡Eso es lo que estás haciendo conmigo!” ¡Todo el tiempo! ¿Te conté del arbolito de aguacate que quiero tener? ¡Lo corté y creo que lo maté! Aprendí que no se trata de simplemente cortarlo, sino de saber dónde podar la rama para que crezca más fuerte. No lo sabía. Cada vez que lo miro, Él me recuerda: “No tengas miedo, yo soy experto en cuidarte y sé dónde necesito podarte; no vas a morir como el arbolito”. El segundo arbolito que comenzó a crecer no lo corté, sino que lo puse afuera para que recibiera más sol y así lo mate. Aparentemente, no era lo suficientemente fuerte como para soportar tanto sol. No sabia que son tan fragiles. Y también aprendí con este arbolito: Dios me recuerda: “Yo sé cuándo vas a poder recibir más sol; n...
La semana pasada visitamos Joshua Tree con mi familia. ¡Qué hermosa experiencia! Había oído tanto del desierto, pero no lo conocía. El sol ardiente, el viento imparable, las millones de estrellas y la NADA. Cuando meditaba en la mañana, al contemplar el desierto, me acordé del versículo: “Y la llevaré al desierto”. Lo busqué y encontré varias versiones; estas son mis favoritas: “Yo la voy a enamorar, la llevaré al desierto y le hablaré al corazón”. Otra dice: “Pero luego volveré a conquistarla. La llevaré al desierto y allí le hablaré tiernamente”. Amo la dulzura de Dios, amo su paciencia, amo su insistencia conmigo, amo que sabe cómo enamorarme. Al mirar el desierto que me rodeaba, pude ver las similitudes con mi desierto interior. Por primera vez, pude entender cómo se ve lo que siento y vivo a diario. El sol ardiente de la soledad, los vientos fuertes de tristeza y la nada de emociones, distracciones o actividades. Y entendí, aprendí qué debo hacer para sobrevivir. Necesito hidratar...