Hace unos meses me fui a dormir un poco pensativa, por no decir súper preocupada. No podía dormirme. Hasta que me di cuenta de que la ansiedad que empezaba a sentir se debía a haber cometido el error de intentar viajar al futuro con la duda sentada a mi lado. ¿Te ha pasado alguna vez? A mí me suele ocurrir muy seguido; pienso tanto en el futuro que me olvido de disfrutar del presente. Recientemente, aprendí que la tristeza que más sentimos proviene de enfocarnos demasiado en nuestro pasado: el abuso que vivimos, la injusticia, el rechazo, el abandono, la culpa... y la ansiedad casi siempre proviene de pensar demasiado en el futuro. ¿Cuándo terminaré mis estudios? ¿Cuándo voy a pagar la deuda? ¿Cuándo conseguiré el trabajo que quiero? ¿Cuándo me darán la promoción? ¿Cuándo me voy a casar? ¿Cuándo tendré mi casa? Siempre estamos esperando algo o a alguien... ¿o no? Esa noche sentí que Dios interrumpió mis pensamientos y me dijo: ¿Estuvieras tan preocupada si supieras que hoy es...
Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría. Salmos 90:12