Si estamos en los brazos de papá podemos saber que se siente estar en la parte profunda de la piscina. Nuestros pies no llegan a pisar el suelo, no podemos llegar ahí caminando, pero los suyos si. Papá nos sostiene y nosotras hacemos que nadamos, sin ningún miedo a hundirnos, pretendemos que sabemos nadar en lo profundo. Como papá no nos suelta nunca, es fácil jugar y pretender que a nuestra corta edad ya hemos aprendido a nadar. ¡Es por él! Si estamos sentadas en los hombros de papá podemos saber como se ve todo desde ahi arriba, por un momento pretendemos a ser altas, jugamos a ser adultas. Ya no vemos mas rodillas ni traseros, ya no pasamos mas desapercibidas. Ahora todos los mayores nos pueden ver cara a cara, y en ese momento disfrutamos lo que siente ser vistas. Arriba no nos sentimos pequeñas, jugamos a ser grandes como ellos. ¡Es por él! Si estamos sentados con papá en el asiento del conductor de su auto, es porque él nos invito a sentarnos ahí. Parece que estamos manejando, pe...
Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría. Salmos 90:12