Si estamos en los brazos de papá podemos saber que se siente estar en la parte profunda de la piscina. Nuestros pies no llegan a pisar el suelo, no podemos llegar ahí caminando, pero los suyos si. Papá nos sostiene y nosotras hacemos que nadamos, sin ningún miedo a hundirnos, pretendemos que sabemos nadar en lo profundo. Como papá no nos suelta nunca, es fácil jugar y pretender que a nuestra corta edad ya hemos aprendido a nadar.
¡Es por él!
Si estamos sentadas en los hombros de papá podemos saber como se ve todo desde ahi arriba, por un momento pretendemos a ser altas, jugamos a ser adultas. Ya no vemos mas rodillas ni traseros, ya no pasamos mas desapercibidas. Ahora todos los mayores nos pueden ver cara a cara, y en ese momento disfrutamos lo que siente ser vistas. Arriba no nos sentimos pequeñas, jugamos a ser grandes como ellos.
¡Es por él!
Si estamos sentados con papá en el asiento del conductor de su auto, es porque él nos invito a sentarnos ahí. Parece que estamos manejando, pero es imposible, nuestros pies no alcanzan los pedales. Es papá que decide cuando andar, cuando parar, a que velocidad iremos y hasta donde llegaremos. Aunque nuestras manos estén en el volante y por unos segundos él las quite, siempre están cercas. Nunca esta distraído. Y cuando él decida que necesitamos doblar o cambiar de linea, sus manos mas fuertes tomaran el volante para guiar al auto para el lado que él quiera.
¡Es por él!
Hay momentos soñados; cuando podemos nadar en profundidades, mirar con una perspectiva mas alta, sentirnos grandes e importantes por un momento. Hasta pareciera que manejamos nuestra vida, estamos seguros que nosotras decidimos y controlamos nuestro destino,¡convencidas! Pero siempre es Papá, y por esas experiencias inolvidables que he tenido contigo, y por esta sobrenatural que estoy viviendo ahorita, ¡gracias Papá!
¡Es por él!
Si estamos sentadas en los hombros de papá podemos saber como se ve todo desde ahi arriba, por un momento pretendemos a ser altas, jugamos a ser adultas. Ya no vemos mas rodillas ni traseros, ya no pasamos mas desapercibidas. Ahora todos los mayores nos pueden ver cara a cara, y en ese momento disfrutamos lo que siente ser vistas. Arriba no nos sentimos pequeñas, jugamos a ser grandes como ellos.
¡Es por él!
Si estamos sentados con papá en el asiento del conductor de su auto, es porque él nos invito a sentarnos ahí. Parece que estamos manejando, pero es imposible, nuestros pies no alcanzan los pedales. Es papá que decide cuando andar, cuando parar, a que velocidad iremos y hasta donde llegaremos. Aunque nuestras manos estén en el volante y por unos segundos él las quite, siempre están cercas. Nunca esta distraído. Y cuando él decida que necesitamos doblar o cambiar de linea, sus manos mas fuertes tomaran el volante para guiar al auto para el lado que él quiera.
¡Es por él!
Hay momentos soñados; cuando podemos nadar en profundidades, mirar con una perspectiva mas alta, sentirnos grandes e importantes por un momento. Hasta pareciera que manejamos nuestra vida, estamos seguros que nosotras decidimos y controlamos nuestro destino,¡convencidas! Pero siempre es Papá, y por esas experiencias inolvidables que he tenido contigo, y por esta sobrenatural que estoy viviendo ahorita, ¡gracias Papá!

Comentarios
Publicar un comentario
Muchísimas gracias por compartir y comentar.