Esta mañana, les di de comer a los gatitos y luego me hice una taza de café. Me senté en mi sillón, tomé una manta para tapar mis pies y comencé a escribirle a Dios, como hago todos los días. Y comencé: “Una paz enorme inunda mi corazón; hoy amanecí con el corazón muy agradecido. Mi hijo varón volvió a casa para las fiestas, y al ver a todos mis “niños” disfrutar de estar juntos, me ha llenado el alma. En estos días he tenido muchos momentos felices y quiero escribirlos antes de que se me olviden. Con el paso de los años, me encanta volver a recordarlos y, especialmente, agradecerle a Dios por cada uno de ellos”. Es hermoso registrar la fidelidad de Dios, recordar su bondad, su protección, sus mimos… ¡Te lo recomiendo! Al terminar de escribir, comencé a buscar versículos para meditar y encontré uno muy singular que llamó mi atención. “Ustedes han sido “liberados” porque ACEPTARON el amor de Dios. Ninguno de ustedes se ganó la “liberación”, sino que...
Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría. Salmos 90:12