Recientemente encontré un vídeo en youtube que me impactó. Se trata del testimonio de Miriam, una chica española que, de pequeña, sufrió un derrame cerebral y quedó discapacitada. Su sonrisa y su actitud feliz me llamaron poderosamente la atención. Recordé una vez más que no son nuestras discapacidades las que nos limitan a aceptarnos, amarnos y disfrutar de este presente, sino nuestra manera de pensar. Nuestra perspectiva sobre lo que sí o no tenemos en esta vida. Miriam aprendió que tres factores fundamentales podrían cambiar su vida: el ESFUERZO, la ENTREGA y el AMOR que le ponemos a las cosas. Ella se dijo una vez: "Tengo dos opciones: seguir con la misma ACTITUD de queja y lamento, o decidir ser FELIZ". Un buen día se dio cuenta de que no se trataba de descubrir el “¿por qué?” de su discapacidad, sino el “¿para qué?.” La doctora le dijo a su madre: "Esta niña se va a caer tantas veces en la vida que es fundamental que aprenda a colocar su cuerpo para causar el meno...
Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría. Salmos 90:12