Sonrió al pensar en las maneras en que Dios me enseña principios básicos para mi crecimiento espiritual… Suelo no entenderlos completamente, cómo funcionan en mí, hasta que Él me demuestra el proceso de crecimiento con su creación, y ahí me cae la ficha: “¡Wow! ¡Eso es lo que estás haciendo conmigo!” ¡Todo el tiempo! ¿Te conté del arbolito de aguacate que quiero tener? ¡Lo corté y creo que lo maté! Aprendí que no se trata de simplemente cortarlo, sino de saber dónde podar la rama para que crezca más fuerte. No lo sabía. Cada vez que lo miro, Él me recuerda: “No tengas miedo, yo soy experto en cuidarte y sé dónde necesito podarte; no vas a morir como el arbolito”. El segundo arbolito que comenzó a crecer no lo corté, sino que lo puse afuera para que recibiera más sol y así lo mate. Aparentemente, no era lo suficientemente fuerte como para soportar tanto sol. No sabia que son tan fragiles. Y también aprendí con este arbolito: Dios me recuerda: “Yo sé cuándo vas a poder recibir más sol; n...
Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría. Salmos 90:12