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Mi mejor maestro

Hoy, medité en las cosas que he aprendido durante estos últimos años.
 
Aprendí que…
Nunca podré dejar de amar a mis hijos. 
No es saludable quedarme en donde no me aman. 
Es necesaria la soledad, para conocerme. 
El orgullo me miente; no soy tan importante e indispensable.
La única culpable soy yo, si la misma persona me vuelve a lastimar. 
Está bien que me duela la hipocresía; duele porque amo la verdad. 
Algunos que yo creía amigos, eran apenas conocidos.
El desprecio lastima, que es horrible sentirse rechazado.
Es importarte cuidarme y respetarme. 
Es mucho mejor esperar el tiempo de Dios con calma. 
No puedo evitar las lágrimas, cuando el alma quiere llorar.
Es imposible no extrañar cuando uno ama. 
No estaba lista, como yo creía estarlo.
No siempre tengo que esperar que ocurran las cosas.
Es difícil hacerle entender al necio, su propia necedad.
La gente me juzgará por su propio corazón, no por el mío.
Cuesta muchísimo no hacer nada, cuando estoy ansiosa por llegar.
El aburrimiento, es solo una opción. 
Decir NO cuando no quiero, está bien.
Si no descanso, el cuerpo se rendirá por mí, sin pedirme permiso.
La muerte de una relación, es solo el final de un capítulo en mi vida.


Dios utilizó el dolor que tuve que atravesar, para descubrir quién soy, para guiarme hacia dónde tenía que estar, para formar mi carácter, y fundamentalmente, para aprender amarme y amar a otros de verdad.
En resumen, después de varios años, hoy reconozco que mi mejor maestro en la vida, ha sido el dolor.

“Porque en la mucha sabiduría hay mucha angustia, y quien aumenta el conocimiento, aumenta el dolor” Eclesiastés 1:18






Comentarios

  1. 😢♥️♥️♥️♥️

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  2. Hermoso! Mucha verdad en este escrito!🙌🏻🤍

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  3. Gracias ! Me encanto! Porque mucho de esto me paso con amistades que pensaba eran buenas amistades y consideraba amigas. 😘🙏💖

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Muchísimas gracias por compartir y comentar.

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