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Un precioso mosaico


Una mujer con un pasado triste y vergonzoso escuchó hablar de Jesús, decidió creer en Él y su vida cambió para siempre. Al pasar los años un día fue a visitar un gran museo de arte en Nueva York. Estaba asombrada con tantas bellezas, especialmente le llamó la atención un precioso mosaico, muy alegre y colorido. Se detuvo por unos minutos a observar detalladamente cada pedacito de vidrio y notó que por sí solos no tenían belleza, ni valor; eran simplemente pedacitos rotos de vidrio. Pero el artista tan talentoso y experto los había unido de una manera tan particular que había creado una obra de arte bellísima, única y de mucho valor. En ese momento ella vio su vida reflejada en ese mosaico. Era Dios el gran artista que había tomado su vida y la había transformado en una belleza. No importa cuán rota creas que estás, si pones tu vida en las manos de Dios, Él puede hacer de ti una preciosa obra de arte.



"En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor; no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó a nosotros, y envió su hijo en apropiación de nuestros pecados". 1 Juan 4:9-10


Cuando crees en su amor por ti, todas las mentiras que te atan te soltaran. Dios te ama tanto que envió a su hijo unigénito Jesús para morir en la cruz por ti y pagar la deuda de tus pecados. ¿Quién es feliz sabiendo que tiene una deuda que nunca podrá pagar? Jesús pagó toda tu deuda para que no seas más esclava del pecado, de tu pasado, de tus malas decisiones, de la gente que te condena y de sus miradas frías. Jesús vino a esta tierra y aceptó morir por ti para hacerte libre, ¡Verdaderamente libre! ¡Totalmente libre! ¡Eternamente libre!

"Aunque cambien de lugar las montañas y se tambaleen las colinas, no cambiará mi fiel amor por ti ni vacilará mi pacto de paz, dice el Señor, que de ti se compadece". Isaías 54:10 NVI


Decide creer en el amor de Dios y permite que su gracia te libere hoy de todo lo que te esclaviza. ¡Decide ser feliz! Sé libre de todo pasado triste, todo temor al futuro, toda adicción, no importa como se llame tu cárcel ¡Jesús te hace libre hoy! Jesús dijo: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado para llevar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar libertad a los presos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos" (Lucas 4:18 DHH). Jesús no vino a buscar gente que se creía perfecta, Jesús vino por todos aquellos que necesitarían un Salvador en sus vidas. Puedes leer los evangelios y te encontrarás con las historias de las personas que Jesús tuvo un encuentro aquí en la tierra; la mujer samaritana, la mujer adúltera, la niña que había muerto, el leproso, el ciego, el ladrón y la lista continúa. Personas como tú y yo, con pasados vergonzosos, con adicciones, con enfermedades y hasta con imposibles. Sólo necesitaron un encuentro con Jesús para que sus vidas cambiaran de rumbo.

"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe". Efesios 2:8-9

No pienses que por tomar decisiones incorrectas en tu vida no mereces ser feliz. ¡No! Es triste ver mujeres involucradas en relaciones tóxicas y abusivas. Piensan que ellas merecen lo que están viviendo por haberse equivocado en su pasado. No se perdonan y no creen ser dignas de ser hijas de Dios. Tu pasado Dios ya lo perdonó, esto incluye todas tus malas decisiones. El día que creíste en Jesús y lo aceptaste como tu Salvador recibiste gracia, tu deuda con Dios fue pagada. ¡Qué gran regalo nos ha dado Dios! No quieras pagar un precio que ya se pagó. Jesús pagó tu deuda por ti, hoy decide ser libre y sé feliz. La mujer samaritana pudo haber ignorado a Jesús o simplemente decirle no te necesito, es demasiado tarde, ya me he acostumbrado al desprecio, nací para ser infeliz… Pero no, ella creyó en ese momento que Jesús realmente quería ayudarle y le respondió a Jesús, "¿Cómo puedo beber de tu agua?". Ciertamente nunca más tendrás sed cuando aceptes su perdón y aprendas a depender de su amor y de su gracia.


"Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla". Juan 4:13-15

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