Cuando crees en su amor por ti, todas las mentiras que te atan te soltaran. Dios te ama tanto que envió a su hijo unigénito Jesús para morir en la cruz por ti y pagar la deuda de tus pecados. ¿Quién es feliz sabiendo que tiene una deuda que nunca podrá pagar? Jesús pagó toda tu deuda para que no seas más esclava del pecado, de tu pasado, de tus malas decisiones, de la gente que te condena y de sus miradas frías. Jesús vino a esta tierra y aceptó morir por ti para hacerte libre, ¡Verdaderamente libre! ¡Totalmente libre! ¡Eternamente libre!
Decide creer en el amor de Dios y permite que su gracia te libere hoy de todo lo que te esclaviza. ¡Decide ser feliz! Sé libre de todo pasado triste, todo temor al futuro, toda adicción, no importa como se llame tu cárcel ¡Jesús te hace libre hoy! Jesús dijo: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado para llevar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar libertad a los presos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos" (Lucas 4:18 DHH). Jesús no vino a buscar gente que se creía perfecta, Jesús vino por todos aquellos que necesitarían un Salvador en sus vidas. Puedes leer los evangelios y te encontrarás con las historias de las personas que Jesús tuvo un encuentro aquí en la tierra; la mujer samaritana, la mujer adúltera, la niña que había muerto, el leproso, el ciego, el ladrón y la lista continúa. Personas como tú y yo, con pasados vergonzosos, con adicciones, con enfermedades y hasta con imposibles. Sólo necesitaron un encuentro con Jesús para que sus vidas cambiaran de rumbo.
No pienses que por tomar decisiones incorrectas en tu vida no mereces ser feliz. ¡No! Es triste ver mujeres involucradas en relaciones tóxicas y abusivas. Piensan que ellas merecen lo que están viviendo por haberse equivocado en su pasado. No se perdonan y no creen ser dignas de ser hijas de Dios. Tu pasado Dios ya lo perdonó, esto incluye todas tus malas decisiones. El día que creíste en Jesús y lo aceptaste como tu Salvador recibiste gracia, tu deuda con Dios fue pagada. ¡Qué gran regalo nos ha dado Dios! No quieras pagar un precio que ya se pagó. Jesús pagó tu deuda por ti, hoy decide ser libre y sé feliz. La mujer samaritana pudo haber ignorado a Jesús o simplemente decirle no te necesito, es demasiado tarde, ya me he acostumbrado al desprecio, nací para ser infeliz… Pero no, ella creyó en ese momento que Jesús realmente quería ayudarle y le respondió a Jesús, "¿Cómo puedo beber de tu agua?". Ciertamente nunca más tendrás sed cuando aceptes su perdón y aprendas a depender de su amor y de su gracia.

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