Cierta noche, ingresó a un hospital tribal de África, una mujer que había sido mordida por una serpiente, extremadamente venenosa.
El médico de guardia, se apresuró a preparar la jeringa que contenía el antídoto, pero el enfermero le dijo:
- Doctor, me temo que ya no la puede ayudar; ella acaba de morir.
Entonces, el galeno le preguntó a los parientes de la paciente, cuándo fue que esta mujer había sido mordida por el áspid, y ellos le respondieron que había ocurrido durante el mediodía.
- ¿Por qué esperaron tanto tiempo antes de venir? - preguntó incrédulo, el médico.
- Es que el brujo de la aldea, nos dijo que antes probáramos con otros remedios -contestaron- y como veíamos que no hacían efecto, decidimos venir al hospital.
El médico, meneó la cabeza ante tanta ignorancia y dijo muy serio:
- En esta jeringa, se halla el único antídoto que le habría salvado la vida, sin tan solo habrían venido de inmediato.
La Biblia dice que la paga del pecado es la muerte, y todas hemos pecado, todas estamos contaminadas con ese veneno mortal.
Es por ello, que Dios se acercó a nosotras para darnos el antídoto, y así evitarnos la muerte espiritual. Solo Dios es el gran Médico que lo tiene y puede limpiarnos de todos nuestros pecados. Dios es el único que puede sanarnos, ¡no perdamos nuestro tiempo! ¡Corramos a Dios!
No sabes la cantidad de veces que he escuchado decir “cuando esté mejor me acercaré a Dios”. ¿En serio? ¿Me estás diciendo, que recién cuando te sanes, entonces irás al médico? Nunca entendí a la gente que posterga el correr a Dios; pero he llegado a comprender que no se trata de evitar sanarse, sino que no conocen el amor de Dios.
En Jeremías 31:34 dice: “Todos me conocerán... porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado”.
Podemos llegar a conocer a Dios a través de lo que hemos leído en la Biblia, también de lo que hemos escuchado a través de otros y además, como dice en Jeremías “por la revelación que recibimos por el Espíritu Santo a nuestro corazón”. Pero si nuestro corazón no está limpio, si está contaminado ¿crees que tendremos una perspectiva correcta de Dios?
Déjame explicártelo mejor. Nosotras sabemos que Dios nos ama, pero como nuestro corazón está ofendido por las personas que nos han herido, dudamos del amor incondicional de Dios.
Nosotras sabemos que Dios nos perdonó, pero como en nuestro corazón hay falta de perdón, cuando fallamos, dudamos que Dios nos vuelva a perdonar otra vez.
Nosotras sabemos que Dios está siempre con nosotras, pero como en nuestro corazón hay rechazo, en momentos difíciles, creemos que Dios también nos abandonó.
Nosotras sabemos que Dios es fiel, pero como en nuestro corazón hay engaño, nos cuesta creer sus palabras.
En Mateo 5:8 dice: “Bienaventurado los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios”.
¿Puedes ver a Dios en tu vida? Lo primero que va a ocurrir cuando decidas que Dios limpie tu corazón, es que comenzarás a tener una revelación de quién Él es; y esas mentiras que te hacían sentir huérfana, sucia, culpable, enferma y rechazada, ya no podrán más contigo.
- ¡Su amor es el único antídoto! ¡Corre por El, hoy mismo!
Dios se acercó a nosotras, para que nosotras pudiéramos acercarnos a Él. Jesús dijo: “Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Lucas 5:31-32).
Por eso, estoy convencida que:
Dios me ama, con un amor eterno e incondicional.
Dios se acercó a mí para salvarme, no para condenarme.
Dios es la única medicina, que puede librarme de la muerte del pecado.
Dios siempre está conmigo y Él siempre me está esperando con brazos abiertos para recibirme, perdonarme, sanarme y mimarme.
No existe absolutamente nada que me pueda separar de Su gran amor.
Sus misericordias son nuevas para mí cada mañana.
Aunque yo no sea siempre fiel, Dios es siempre fiel conmigo.
Dios no puede mentirme, Él es la verdad.
¡El perfecto amor de Dios es más que suficiente para mí!
Hoy será un gran día, porque me acercaré a Dios y permitiré que Su gracia limpie cada rincón de mi corazón. Toda culpabilidad, todo temor y toda vergüenza se irá de mí. Así es ¡porque Dios ya me perdonó!
No estoy esperando por Su perdón. Ya he sido perdonada. Soy totalmente libre de la deuda del pecado. ¡Qué gran alegría se siente cuando creemos que hemos sido perdonadas y somos totalmente libres!
"Así el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, porque ya no están bajo la ley, sino bajo la gracia" Romanos 6:14 NVI

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