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¡Es mi nariz!


Era el mes de enero, estábamos con mi familia en Texas en casa de mis padres. Nos habíamos escapado del frío y de la nieve de New Jersey. El sol de Texas siempre nos recibe muy alegre. En una de esas tardes cuando estábamos saliendo todos para ir a la iglesia me llamó la atención el olor a agua salada que sentía en el aire, y dije asombrada—“¿sienten qué fuerte es el olor a sal?”. Todos me miraron confundidos y decian— “yo no huelo nada”. Me sorprendió que nadie a mi alrededor oliera lo que yo olía. Me tomó unos pocos segundos para reaccionar y darme cuenta de que justo unos minutos antes de salir de la casa me había hecho un enjuage en la nariz, estaba resfriada y mi madre me lo había recomendado para mi nariz tapada. Era un enjuague de agua tibia y salinas. ¡Qué gracioso me pareció cuando me di cuenta! Le dije a todos riendo—“¡soy yo, soy yo, es mi nariz!”. Por supuesto ya te imaginarás la cara que me pusieron ja, ja, ja. Sí, siempre he sido un poco despistada.


Después de ese incidente fui todo el viaje en el auto pensando: ¿Cuántas veces juzgué a los demás por supuestos olores que sentía cuando en realidad era mi nariz? ¿Cuántas veces asumí que la culpa era de otro cuando era la mía? ¿Cuántas veces me convencí a mí misma que los demás eran los que tenían que cambiar cuando era yo la que estaba mal? ¿Será que aquello que estoy oliendo feo viene de mi propio corazón y no son necesariamente los demás?


¿Cuántas veces pensamos que somos rechazadas? ¿No será que hay rechazo en nuestro corazón?
¿Cuántas veces pensamos que nadie nos acepta? ¿No será que nosotras no nos aceptamos?
¿Cuántas veces pensamos que nadie nos valora? ¿No será que nosotras no nos valoramos?
¿Cuántas veces pensamos que nadie nos ama? ¿No será que nosotras no nos amamos?


Hoy tú puedes decidir qué fragancia quieres oler…
Hoy tú puedes decidir qué fragancia te vas a poner…


En Romanos 12:2 DHH dice: “No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto”. 


Si hoy deseas tener un gran día comencemos por lo primero: Pídele a Dios que limpie tu corazón y acepta con sinceridad toda corrección que necesites hacer.


Segundo: cambia tus pensamientos negativos, impuros, malos y enfermizos por pensamientos buenos y sanos; pensamientos que huelan bien. En vano te será limpiar tu casa profundamente si luego permites basura en todos los rincones. Tu casa puede tener un gran valor; estar en un barrio muy prestigioso, estar decorada muy bonita, muy bien ordenada, pero... si guardas basura, aunque la escondas, aunque nadie la vea, el aroma desagradable no te permitirá disfrutar de tu casa. No importa cuántas velas aromáticas pongas o cuánto desodorante ambiental uses, si hay basura en tu casa el rico aroma que pongas solo durará unos minutos. Necesitas una limpieza profunda y luego puedes poner el aroma agradable que tú quieras.

Esos malos pensamientos que tú aceptas en tu corazón, son exactamente eso: “basura” que te contaminan el corazón y con el tiempo hasta la vida.


Pensamientos tóxicos:
“Qué día horrible, todo se ve gris”.
“No sé hacer nada, todo me sale mal”.
“Qué injusta es la vida, nada bueno me ocurre a mí”.
“Odio mi trabajo, no quiero estar aquí”.
“Estoy sola, nadie quiere estar conmigo”.
“Nadie me ama, nadie se preocupa por mí”.
“Qué fea que soy, cada vez más vieja”.
“Todos me rechazan, estoy sola”.
“Nunca seré feliz, me debo acostumbrar”.


Niña, hoy puedes elegir cambiar esos pensamientos tóxicos por pensamientos buenos y agradables ¡tú puedes! Hoy puedes oler bien rico. Hoy puedes tener una mejor actitud que ayer. Hoy puedes tener paz si así lo deseas… aunque te sientas sin fuerza, aunque no estés donde quieras estar, aunque no tengas suficiente, aunque te hayan ofendido, aunque no te hayan valorado… La vida es como andar en bicicleta… te caes solo si dejas de pedalear. Empieza tu día con agradecimiento, recuérdale a tu alma quién es tu Dios, entrégale a Él todo tu desánimo y te aseguro que tu sonrisa será lo más lindo que te pongas hoy. No permitas que tus errores o los errores de los demás te quiten la paz y la alegría. ¡Ánimo amiga! ¡Hoy es un gran día! Elige ser feliz… ¡Papá te ama!


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