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Otro capítulo


La vida está compuesta de muchas estaciones.
Si tomas el tiempo para observar todo lo que has vivido, te darás cuenta que siempre cambia, siempre hay algo que culmina y algo más, que comienza.
Me gusta ver mis temporadas como capítulos de un libro.
Estoy convencida que estoy escribiendo mi biografía.
Dios me ha dado el lápiz para terminar de escribir cómo será mi vida. Porque, aunque no haya podido elegir a mi familia o el lugar donde nací; sí puedo decidir con quienes quiero estar, qué voy a hacer y en dónde pasaré el resto de mi vida.
Me ha tomado muchos años entender que cada uno es responsable de sus propias decisiones.
Dios me ha dado a mí, el privilegio de elegir y debo defender ese derecho; no permitiré que nadie elija por mí, de otro modo, habré desperdiciado esta oportunidad de vivir.
En Deuteronomio 30:19 NTV dice:
“Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones. Ahora pongo al cielo y a la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir!”.
Es tu decisión elegir, y Dios desea que elijas bien.
En esta última temporada de mi vida, he aprendido que lo importante es saber cuándo se termina un capítulo y cuándo comienza otro, totalmente nuevo.
He aprendido a ser agradecida por las personas que conocí en ese capítulo anterior, por las amistades que llenaron mi corazón de alegría y hoy ya no están; por los lugares que visité y no sé si algún día tendré la oportunidad de regresar; por la casa donde viví y me vio crecer; por los momentos dulces y amargos que tuve; atesoro en mi corazón todo lo bueno que aprendí y me hizo quien soy hoy. Pero con la premisa que nada es permanente.
He notado que, si insisto en que mi presente sea como mi último capítulo, pierdo la alegría y la hermosura del presente.


Lo importante es poner punto final a esos buenos y malos momentos de la vida, que ya se han terminado. ¡Ya pasó!
No digo que sea fácil, aún estoy aprendiendo a soltar mi pasado. Solo quiero recordarte que con la ayuda de Dios “sí se puede”.
De nada nos sirve vivir nuestra vida, pensando en los “porqués” “¿Por qué se terminó? ¿Por qué no me quiso? ¿Por qué tanto dolor? ¿Por qué yo? ¿Por qué me abandonó? ¿Por qué me lastimó tanto? ¿Por qué tuvo que pasar eso?”
Es normal, todas buscamos una explicación.
Todas queremos sanar y ser felices.
Todas queremos ser amadas y aceptadas, a mí me ocurre todo el tiempo. No sabes las veces que pienso: “si solo tuviera una explicación, si solo pudiera entender el por qué”
A menudo, me tengo que recordar: “Débora, no le des más vueltas, lo que sucedió o no sucedió, simplemente ya pasó. Olvídalo y comienza un nuevo capítulo”.


El pasado nos sirvió de escuela, nos capacitó para ser mejores personas, más sabias, más fuertes, más seguras.
Nuestras experiencias buenas y malas, nos ayudan hoy, a tomar mejores decisiones.
El tiempo pasado no es tiempo perdido, fue tiempo de proceso, de aprender, de equivocarnos, de practicar; y hoy, tenemos una nueva oportunidad para volver a intentar escribir nuestro mejor capítulo.
No esperes que nadie te devuelva nada, no esperes que nadie te agradezca por todo lo que has hecho, no esperes que nadie reconozca todos tus esfuerzos, para comenzar un nuevo capítulo. Si recuerdan hacerlo ¡fantástico! ¡Qué lindo! Pero si no, no permitas que te afecte para mal, sino aprende a no ser “esa clase de persona” y a siempre ser agradecida con los demás.
¿Ves? Aun lo negativo que nos sucede, nos puede enseñar una lección. Suelta el resentimiento, no permitas que los recuerdos del pasado te impidan disfrutar del presente.
Conviértete en la mejor versión de ti misma.
Si soportas esos vientos, no hay tormenta que pueda asustarte mañana. Dale la oportunidad a este día, enfréntalo con la cabeza en alto, ¡estás aquí, y tu vida aún no ha terminado!


El futuro que Dios tiene para ti es glorioso.
Dios está listo para sorprenderte, pero depende de ti si vas alcanzarlo o si vas a vivir contemplando el pasado.
No sé qué capítulo aún te cuesta terminar de escribir, pero quizás ese sea el motivo que hoy te impide disfrutar de lo nuevo que Dios quiere darte.
Quizás se trate de relaciones con seres queridos o amistades del pasado. Quizás una triste niñez. Quizás, metas que no pudiste lograr. Todos tenemos algo a lo cual debemos dejar ir, para poder recibir lo nuevo que Dios quiere darnos. Esos pensamientos negativos sobre nuestro pasado nos están enfermando el alma.
Y aunque es verdad que “lo pasado, pasó” y no podemos cambiarlo, aún “¡sí podemos cambiar la manera que pensamos sobre nuestro pasado!”. ¡Inténtalo!
¿Cómo comenzar un nuevo capítulo?


Primero, piensa si hay alguna manera de poder restaurar los daños. Si es que puedes y tienes esa oportunidad, hazlo. Cierra ese último capítulo con amor. Busca la paz con todos. Si es demasiado tarde y es imposible, pídele perdón a Dios por haber guardado resentimiento en tu corazón y déjalo ir.
Ya esas cosas, no forman parte de tu vida.
Ahora, suelta toda condenación que quiera venir sobre ti.
¡Eres perdonada por Dios! Ya no eres la misma mujer… ¡Hoy es un nuevo día!


Segundo, cambia la manera de pensar sobre tu pasado.
Hay una manera de pensar tóxica y otra saludable, acerca de lo que sucedió. De la misma situación, de la misma persona, del mismo dolor. Siempre tendrás dos perspectivas de la misma experiencia que has vivido. Dios te ha dado sabiduría para elegir bien. Esta decisión afectará tu presente y tu futuro para bien o para mal, según lo que tú decidas pensar sobre tu ayer.

Tu decisión es una semilla, según la semilla que decidas sembrar, es el fruto que vas a cosechar mañana.


Cambia esos pensamientos tóxicos por pensamientos saludables, aquí te dejo algunos ejemplos:
- Me abandonaron… porque no podían amar, pero Dios me adoptó como su hija y él nunca me abandonará.
- Me lastimaron… porque eran personas heridas, pero Dios me tomó en sus brazos y sano todas mis heridas.
- Me rechazaron… porque eran personas inseguras, pero Dios me eligió y me vistió de favor.
- Hoy soy mejor persona que ayer, todos mis errores y fracasos me han enseñado una gran lección.
- Para alguien más esta vida le ha sido mucho más difícil que a mí, todos tenemos una historia que desearíamos olvidar.
- Estoy segura que no existe herida que Dios no pueda sanar.
- No existe dolor que Dios no pueda aliviar.
- No existe arma que me pueda destruir, aún estoy aquí.
- Antes que naciera Dios me amaba. Siempre fui amada.
- No soy una equivocación, mi vida tiene un gran propósito.


Tercero, piensa en cómo volver a escribir un nuevo capítulo en tu vida. Imagina, planifica, sueña en grande.
Vuelve a escribir, a dibujar y a pintar.
Proponte hacer algo diferente, sal de tu zona de confort.
Aprende algo nuevo, emprende ese negocio, otra vez.
En la vida, nos enfrentaremos con diferentes caídas, con momentos dolorosos que querrán obligarnos a no intentarlo más. ¡Pero no tienes que darte por vencida!
Que nada apague la luz de tu mirada, la chispa de tu sonrisa, la dulzura de tu espíritu.
Despierta a la niña y recuérdale
¡Lo vamos a intentar una vez más!






 

Comentarios

  1. Hay una gran diferencia entre hacer las cosas por obligación y hacerlas motivados por un corazón agradecido que busca honrar y agradar a Dios y definitivamente Dios le dio un corazón de oro para ser instrumento para muchas amigas que leen sus blogs . Cada blog que publica son palabras que llegan en el momento perfecto a mi vida
    🙏🏼🙏🏼🙏🏼

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