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Confieso que nunca te ame


Hoy deseo abrir mi corazón y confesarme contigo. Te considero mi amiga y creo que en una amistad debe haber sinceridad, ¿verdad? Bueno, he guardado en mi corazón todos tus mensajes de cariño y admiración; han acariciado mi alma y te agradezco un montón por acordarte de mí y por hacérmelo saber.
Pero también debo dejarte saber que, lejos de ti, descubrí que el amor que creí darte nunca fue amor; fue simplemente una ilusión. Sé que tienes lindos recuerdos de mí, y aunque me resulte desagradable decírtelo, te duela leerlo y hasta arruine mi reputación, te diré la verdad. ¿Estás lista? Nunca te amé de verdad.

No, no te amé porque el amor no es orgulloso, el amor no busca lo suyo, el amor no espera nada a cambio... y en mi caso descubrí que yo daba amor para recibirlo. Necesitaba mucho, pero mucho amor... siempre estaba sedienta. Esa es la pura verdad: te amaba para que me amaras.

Quizás te sorprenda mi declaración y te preguntes: ¿acaso no te sentías amada por tu familia, por tus amigos, Débora? Sí, ellos siempre me amaron, siempre; lo mejor que tenían me daban, pero nunca era suficiente para mí... nunca. El amor de ellos nunca me llenaba.

Entonces, con los años, me hice adicta a la aprobación de la gente. Pensaba: "¡Si me aprueban, me van a amar más!" ¡Cuanta más gente me acepte, más amor recibiré! Más medicina para este corazón enfermo.

Inconscientemente:
Daba cariño para recibirlo, ¿me explico?
Daba oxígeno, para recibir oxígeno.
Daba, porque estaba enferma de amor, y mi corazón pedía a gritos: “¡Ámenme! ¡Por favor, ámenme!”
Por consiguiente, necesitaba manifestarlo verbalmente:
"¿Te ayudo?" o "Estoy aquí, ¿me ves?"
"Te acepto, ¡acéptame!" “¿Por qué no me quieres?”
“¿Qué debo hacer para que me ames más?”

Cuando el verdadero amor nunca espera NADA a cambio, absolutamente NADA. Yo no amaba verdaderamente. Yo amaba para recibir; y eso no es amor. Eso es lo que hace un egoísta: busca lo suyo.

Te cuento algunas de mis expectativas pasadas acerca de los demás:
Si yo te amo, deberías amarme.
Si yo te honro, deberías honrarme.
Si yo no hablo mal de ti, deberías defenderme.
Si yo te ayudo, deberías ayudarme.
Si yo te cuido, deberías cuidarme.
Si yo te doy importancia, deberías interesarte por mí.
Si cuando te veo triste trato de animarte, deberías, por lo menos, darme un abrazo y regalarme una sonrisa cuando sea yo quien lo necesite.

Mis expectativas eran tantas que empezaron a asfixiarme. No podía respirar, a tal punto que deseaba correr, irme, escapar; volar donde nadie me conociera, donde no esperara nada de nadie, donde nadie tuviera cara de deudor.

Y cuando finalmente Dios me regaló un boleto para irme, armé mis maletas y me fui, sin dudarlo. Al estar lejos, en el silencio de mi habitación, me encontré conmigo misma. Ya no había nadie alrededor para cobrarle su insuficiencia de amor. No había a quien culpar; había una sola luz, enfocada directamente en mí, en mi corazón.

Cuando me alejé de la multitud, me di cuenta de que Él era el único que realmente me conocía y entendía mi condición. Me habló durante horas; Su voz me cautivó. Su belleza me deslumbró y a sus pies me postré, sin temor.

Entendí que necesitaba perdonar “la lista roja de deudores” que tenía en mi corazón. Necesitaba perdonarme a mí misma por haberme autoflagelado durante años, al esperar de la gente lo que solo Dios me podía dar: verdadero amor, amor puro e incondicional.

Entonces, hoy decidí escribirte para decirte que, en la soledad, aprendí algo: "Nadie me debe NADA si realmente amo con Su amor". Descubrí que soy muy, muy, muy rica; rica en amor, misericordia, gracia y favor.

Hoy te escribo desde muy lejos para decirte que la mujer enferma que conociste ya no sangra. 
La niña que dormía, ya se despertó. 
En los campos de Boaz, Rut ha encontrado favor. 
Como Ana, dará a luz muy pronto porque Dios contestó su oración. 
Y sé que como Sara, Dios me dará fuerza para parir. 
Porque, al igual que Ester, el rey me mandó a llamar sin que yo buscara su aprobación. 
Muy, muy lejos de aquí, Él que ama mi alma, llegó justo a tiempo. 
Me miró con una ternura como nunca antes me habían mirado. 
Me contó con detalles toda mi vida y luego me abrazó tan fuerte, tan fuerte, el alma, que sentí que iba a explotar de emoción. 
Ahí me di cuenta de que quien me hablaba era quien siempre había buscado mi alma. "Nunca más tendrás sed", me dijo. Él es verdaderamente el amor de mi vida, y ahora Él es suficiente para mí. 
No me hace falta nada. Hoy quiero amarte, amiga, y no porque necesite tu amor, sino porque quiero amarte como Él me ha amado: de verdad e incondicionalmente.


Yo os conjuro, oh hijas de Jerusalén, si encontráis a mi amado, ¿qué le habéis de decir? Que estoy enferma de amor. Cantares 5:8



Comentarios

  1. Love it and love you! Love the freedom in it!♥️

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  2. Love it and love you! Love the freedom!♥️💃🏻🙌🏼

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  3. Cuanta bendición en tus palabras, cuan reflejada me puedo ver en muchas de ellas, pero una vez más Dios no se queda con nada sus propósitos aparte de eternos son en abundancia para que puedas compartir con los demás. Gracias Pastora.

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  4. Love it and love you! Love the vulnerability and freedom in it!♥️��������

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  5. Gracias por cada palabra que decides escribir, bendices mi vida, no te imaginas cuanto Pastora Debora. Te quiero desde la distancia.

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  6. Gracias por cada palabra que decides escribir, bendices mi vida, no te imaginas cuanto Pastora Debora. Te quiero desde la distancia

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  7. hermoso tan verdadero bendiciones amada

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  8. No sé porque me quebrante, pero escuchaba tu voz al leer y mis lágrimas corrieron por mi mejilla, no se porque! Pero cada palabra que leí me pinchó adentro, aunque creo nunca haberme sentido así, pero si siento el peso en mi corazón, que podrá ser?! Ojalá encuentre la respuesta porque sentí algo que hace muchos años no sentía

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  9. Hermosa reflexión, eres una mujer profunda! Gloria a Dios

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Muchísimas gracias por compartir y comentar.

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