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El filtro de mi vida


Si hay algo que disfrutamos con mis amigas, es sacarnos fotos. Especialmente, si alguna de nosotras ha descubierto un filtro nuevo (una aplicación) que nos haga ver más bellas, más esbeltas, con dientes más blancos y mejor maquilladas; o sea, ¡como modelos de revista! (risas).
Me refiero a ese filtro que hace que nuestra piel se vea como si fuese de seda, resalta el color de nuestros ojos, hace que las pestañas se vean más largas y nos da el color ideal de labios. ¡Oh, es maravilloso! Ya no hay necesidad de arreglarse y acicalarse para sacarse una buena foto; el filtro nos maquilla mejor que una misma y, además, es gratis. ¡Ya no gasto en maquillaje!

Recuerdo aquellos días en que creíamos que las actrices y las modelos no tenían ningún defecto. ¿Recuerdas? Siempre lucían radiantes en las portadas de las revistas. Pero desde hace un tiempo, el secreto es de dominio público y ya no nos pueden timar. No solo sabemos que esas fotos han sido trucadas, ¡sino que ahora nosotras también sabemos cómo arreglar nuestras propias fotos, con una simple aplicación en nuestro celular!

Ahora, en vez de decir: “¡wow, qué piel más perfecta tiene esa mujer!”, decimos: “Sí, ¿cómo no? ¡Seguro que a su edad luce así! ¡Qué buen filtro le puso a su foto! ¿Cuál será?”
 
Hoy recordaba un texto que recibí de una vieja amiga, acerca de este blog, en el que decía: "Hola, estaba pensando en ti (…) no sé si algún día podrías hacer un blog o algo que ayude a las mamás. Sería bueno que explicaras cómo te las arreglabas para ordenar tu casa, cocinar, atender a los hijos, lavar la ropa, ir al gym y a la iglesia y, además, mantenerte siempre ‘cool’, especialmente con niños pequeños”.


Honestamente, hace unos años que no veo a Sara, ya que ambas nos mudamos de ese estado donde vivíamos. Tuve la oportunidad de ser su amiga durante unos años y de conocer un poquito de su vida. Desde el primer día que la conocí, pensé: “¡Qué hermosa chica! No solo en la apariencia física, sino también en el corazón”. Tiene una personalidad muy auténtica y un carisma admirable con la gente. ¡Es maravillosa! Ella se ha convertido recientemente en mamá y entiendo completamente su sugerencia. Pero antes debo confesarte algo: cuando leí su texto, lo primero que hice fue sonreír y pensar: “¿Habla en serio? ¿Eso es lo que mis amigas piensan de mí?”. Me sentí muy halagada. ¡Si tan solo supieran! No me considero ‘cool’ en lo absoluto. ¿Qué podría decirles? Quizá se deba al filtro que le he puesto a mi vida; y lo más probable es que no todo sea necesariamente como se ve desde afuera. Pero como se trata de mi amiga, debo confesarle de qué filtro se trata. Se trata de una aplicación llamada: “Agradecimiento”.
 
No importa cuánto me esfuerce por ser la mejor hija, la mejor mamá, la mejor amiga; de igual modo, nunca lograré ser perfecta. No obstante, todos los días trato de dar lo mejor de mí: algunos días doy más, otros, menos, y eso está bien. No me siento culpable por no ser todo lo que se espera de mí. Y cuando mi realidad no se ve como yo quiero o como los demás esperan, recurro a la práctica del “agradecimiento”.


Hace mucho tiempo me propuse no sacrificar mi paz interior por nada. No estoy compitiendo con nadie y ya todos saben que no soy la “Mujer Maravilla”. ¡No tengo necesidad de aparentar! Soy una chica común; no poseo ningún poder mágico y solo dispongo de veinticuatro horas al día, al igual que el resto de las mujeres.


Cuando termino de organizar y limpiar la casa: ¡fantástico! 
Y cuando no puedo y todo es un desastre: “¡Dios, gracias que hoy no tengo visitas!” (uso la aplicación)

Cuando me siento una buena mamá: ¡fantástico! 
Y cuando no me siento así: “¡Dios, gracias que todos los días aprendo a ser mejor mamá!” (Otra vez, la bendita aplicación)


Cuando tengo ganas de cocinar: ¡fantástico! 
Y cuando no tengo ni ganas de mover un dedo: “¡Dios, gracias por la pizzería de la esquina!” (Gracias a Dios, la aplicación sirve a toda hora)


Cuando puedo ir al gimnasio: ¡fantástico! 
Y cuando decido quedarme en casa: “¡Dios, gracias porque al menos pude subir las escaleras!” (¡La aplicación realmente funciona!)


Cuando tengo el privilegio de servir en la iglesia: ¡fantástico! 
Y cuando no puedo hacer nada: “¡Dios, gracias por ver mi corazón!” (No estoy segura ¿te hablé de la aplicación?)


He llegado a la conclusión de que, aunque quiera y me guste hacer muchas cosas, no puedo hacer todo a la vez; soy solo una mujer y no pretendo ser omnipresente.
 
Estoy convencida de que nos ayuda muchísimo a conocer y mantener muy presentes nuestras prioridades. Al menos, es mucho más fácil decidir qué haremos hoy y qué podemos esperar hasta mañana. A mí me ha ayudado a ser mucho más efectiva, en lugar de intentar hacer un poquito de todo, al mismo tiempo. 
 
¿Qué requiere más de nuestro tiempo y esfuerzo hoy?
¿Nuestra alma, la salud, nuestros hijos, el trabajo, la casa?
Identifiquemos qué es lo más importante para nosotras en esta temporada y hagamos lo mejor que podamos. Luego, con el resto de la lista, ¡no nos preocupemos tanto! Mañana será otro día y tendremos una nueva oportunidad para ocuparnos de lo otro.
He comprobado que, según la etapa de mi vida, mis responsabilidades han ido variando y he tenido que ajustar mis prioridades. Tenemos que aceptar con gratitud esos maravillosos cambios. 
 
Amiga, por enésima vez, te recomiendo este filtro: "Agradecimiento"; te verás siempre hermosa y radiante. Sé agradecida con quien eres: por tu cuerpo, por tu familia y amistades, por la temporada que atraviesas, por lo que sí logras hacer hoy y por lo que no, y, fundamentalmente, agradece que mañana tendrás otra oportunidad. 
 
No quieras interpretar todos los papeles a la vez; ¡ni siquiera las actrices de Hollywood lo hacen! No te compares con nadie; cada una de nosotras es diferente. Escribe tu propia historia y no permitas que nadie la escriba por ti. Tira a la basura esa larga lista de expectativas imposibles que te ha dado la gente y que te has impuesto tú misma, porque, al final del día, cada vez que no logres cumplirlas, te sentirás triste y agotada. Esos sentimientos constantes te drenarán la alegría y la juventud. No te dejes engañar, no pierdas tu risa, ¡Sé tú! ¡Auténtica! ¡Única! ¡Bellísima! ¡Joven y divertida!


Ah, a propósito, si te estabas preguntando si la foto que ilustra este texto tiene un filtro, te equivocas. No tiene uno, ¡tiene dos! Uno maravilloso que le puso mi amiga Glorielis y cuyo nombre no tengo la menor idea, y el segundo, que nunca dejo de usar ni de recomendar: “¡Agradecimiento!”.

"Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin" Eclesiastés 3:11


Comentarios

  1. �� Gracias Amiga por responderme enserio que eres un gran ejemplo para mi. Me da mucho alivio y paz leer lo que escribistes!! Me ayudo mucho a entender que no puedo hacer de todo a la misma vez !! Asi que a priorizar mejor!! Ademas creo que es ese deseo de ser la “mejor” mamá, esposa, amiga etc..y por eso queiro dar mi 100% todos los dias; pero como tu dices its OK si prefiero jugar con la bebe y no lavar la ropa hoy !! It’s Ok mañana lo lavo!!! Ese es solo un ejemplo de las Las mil cosas que hay para hacer y ademas aveces se nos olvida que las personas que estan a nuestro alrededor nos Aman mucho y no quieren la mamá perfecta O la esposa perfecta . Ellos quieren ver Una mama feliz, sonrriente llena de paz y armonía asi sea barriendo o Viendo TV Jajaj
    Hoy estoy Agradecida por tu Amistad mi querida Debora !! Y dejame decirte que tu com o sin filtro eres hermosa! TQM Amiga.

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