Me acerqué a la mesa donde estaban desayunando y les pregunté: "Perdón, ¿no me van a invitar a ser parte de esta conversación? ¿Ustedes saben quién soy yo? ¡Yo soy la MAMÁ en esta casa! ¿Ustedes saben que encontrar artículos es mi especialidad? ¡Las mamás siempre encontramos las cosas! Además, ¿se olvidaron de que podría haber trabajado para la CIA? (Agencia de Inteligencia Central). Ellos me miraron, sonrieron... y Kenneth volvió a repetirme: "Mamá, ya busqué por todos lados".
"¡Déjame que yo busque!", le respondí.
"¡Déjame que yo busque!", le respondí.
¿Qué te imaginas que ocurrió? Fui directamente al canasto de la ropa sucia, saqué todo lo que había y, debajo de toda la ropa, estaban sus espinilleras y sus medias. (Pensé, ¡te conozco, chiquitín!). ¡Las encontré! Exclamé con mucho orgullo y entusiasmo. ¡Yo sabía! Tendría que haber apostado... ja, ja, ja.
Kenneth se fue a la escuela y yo me quedé en la cocina pensando: "¿Cuántas veces he perdido la alegría, la esperanza, la paz, la confianza en Dios?" ¡En muchas ocasiones! Recién me ocurrió. La semana pasada perdí la alegría; no sé cómo, solo sé que una mañana me la quise poner y no la encontraba por ningún lado. Busqué todo el día. Fui al gimnasio a ver si se me había caído ahí. Fui a la tienda para ver si la había dejado en la caja, pero no, no la conseguí... hasta que recordé que Él siempre está conmigo y pude sentir a Dios preguntarme: "¿Qué buscas? ¡Déjame que Yo busque!". ¿Qué te imaginas que ocurrió? Él la encontró; no había desaparecido misteriosamente de mi vida. Estaba abajo de todo, en el canasto de la ropa sucia de mi corazón...
La mayoría de las veces me enfoco tanto en lo que he perdido que deseo ignorar a quien siempre ha estado a mi lado, cuida de mí y conoce mi vida. ¿Será que Dios siente lo que yo sentí esa mañana? Puedo imaginarme a Dios mirándome y preguntándose: ¿Por qué mi hija no me pregunta a mí? ¡Yo soy experto en encontrar lo perdido!
Oración:
Padre, perdóname por haberme olvidado de preguntarte... Tú siempre estás presente y me conoces mejor que yo misma. No necesito ni siquiera abrir la boca; Tú ya conoces todos mis pensamientos. Padre, hoy solo te pido que si llego a perder la paz o el contentamiento, por favor, no permitas que pierda mi tiempo lamentándome. Interrumpe mi día y recuérdame que Tú sabes dónde está todo lo que pierdo.
Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto;
aun a la distancia me lees el pensamiento.
Salmos 139:2

💖love: "Yo soy experto en encontrar lo perdido"
ResponderBorrarAmén! Hermoso!!!
ResponderBorrarGracias Pastora, gracias
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